martes, 20 de noviembre de 2012

All by myself.

Tarde, muy tarde, el cielo se torna negro y me cubre con toda su oscuridad, las nubes parecen querer desaparecer en el, sentí algo que cualquiera sentiría  miedo. Era muy tarde y me encontraba solo en medio de una carretera, esperando que alguna luz se asomase y fuese mi salvación, pero en el fondo de mis pensamientos yo me decía a mi mismo que eso no sucedería, no sabia si había muerto, si había llegado al cielo o al mismísimo infierno, -si era así  el infierno era muy parecido a la tierra- pero solo sabia que el frió era horrendo y que la soledad era solo la fresa en el copo del helado. Me sorprendí a mi mismo tratando de evitar que las lagrimas se pasearan por mis mejillas, ansiaba algo, necesitaba algo, y eso era la causa de mis lagrimas retenidas, pero lo que me frustraba era que no sabia que era ese algo. Tal vez era la necesidad de sentir el sol, de tener luz en el camino, de tener… a alguien. Si, eso, tener a alguien, a otro ser, a otro ser ¿Humano? que me acompañase en mi búsqueda  Pero no había nadie en aquel lugar, solo, el frió  solo la oscuridad, la soledad, la carretera y la tierra junto a ella. No había nadie mas ahí  ¿A donde se han ido todos? o mejor pregunta, ¿a donde me he ido yo? trato de recordar quien siempre estaba en el cielo así estuviese oscuro, alguien cercano a mi me decía que había alguien siempre ahí escuchándote. Dios -recuerdo derrepente- y espero que el siga ahí  miro a la oscuridad sobre mi y lo primero que pido es que el pueda escucharme, lo segundo es que me diga donde estoy metido. Pero nadie responde, nunca nadie responde. Ni siquiera Dios esta ahí  estoy solo. Continuo mi camino, ya no confio en que alguien me espere, solo quiero llegar hasta mi lugar, hasta donde pertenezco, solo quiero llegar a mi paz.

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