martes, 20 de noviembre de 2012

Bestia.

Me cubriré contra el frío que produce el silencio de esta habitación. Mis pensamientos juran que pueden hablar por si solos, olvidan que solo se mueven a a través de mi, que son como la sangre que recorre mis venas. Mi alma olvidada y oxidada ya no tiene arreglo, pero la prefiero así. Me encantan las historias de terror en las que soy el protagonista, el dulce joven que aguardaba a un monstruo dentro de el, un monstruo vacío y que no conoce el amor. Temed, nadie nunca podrá acabar con su legado, nadie querrá acercarse a el, nadie nunca vence a la bestia en la que se va a convertir. La soledad y el silencio son una sola arma, de doble filo, de doble intención, están llegan como enzimas esperando consumir todo lo pesado y oscuro a mi paso, temed, nada puede conmigo con la bestia.








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