viernes, 23 de noviembre de 2012

Recordar a alguien que nunca existio.

Es como tratar de recordar a alguien que nunca existió.

Hacer del amor algo bonito y dulce se volvió una tarea. Recordar ya no es lo mismo, solo recordamos lo feo de esta persona. Lo bueno que nunca fue y que nunca será. Lo tenias todo, pero esperabas mas. Porque un día podías tener mas, pero decidiste no esperar. Solo en un día tiraste a la basura sus fotos y sus regalos. Luego, cuando te sentiste mejor, te diste cuenta que en aquella foto habían visitado un lindo lugar. Luego, que ese peluche te acompañaba todas las noches, luego te diste cuenta que sin su presencia sentías el vaso medio vacío.

Pasa el tiempo y solo ves como te cambia, como te vuelve un ser con un fallo mas, y un ser con sueños distintos a los del pasado, al final, cambiaste y solo porque una persona que posiblemente nunca existió, ya no esta ahí. Respiras porque debes hacerlo y recuerdas que nunca quisiste hacer algo porque estabas obligado a hacerlo. Te recuerdas que necesitas hacerlo pero entre necesitar y deber la diferencia duele.

Intentas recordar el nombre, como se sentía tener a alguien, como se sentía la cama con dos personas en ella, y como en las noches de frío, no necesitaste de la calefacción. Todo esta ahí en tu cabeza pero las ideas están tan desordenadas que el cansancio llega y te destroza.

Ya el cansancio es parte de ti, no te deja dar pasos firmes y al final, no te fijas en que no tienes mas que eso, el cansancio de una vida que ya no esta, el cansancio que nunca habías notado porque era... Divertido sentirlo, y así poco a poco las palabras comienzan a doler y la vida contada por ellas no parece tener gracia.

Recordar que nunca existió, preferir el dolor que la calma, pero darse cuenta que ambos son lo mismo.









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