miércoles, 27 de febrero de 2013

Perder a alguien que nunca tuve.

Ahí estaba sentado en el bus, sentado del otro lado del pasillo. Por un momento llegue a pensar que era un reflejo, porque no hablaba y no era típico de el. Pero no podía ser un reflejo porque el seguía viendo por la ventana y sus pensamientos parecían haberse perdido. El estaba ahí, sin gritar y juzgando bien parecía que iba a salir corriendo, y me sorprendí a descubrir que yo no quería eso. No podía imaginarme la vida sin el y sentí algo que definí como temor, temor a perder a la única persona que nunca tuve.

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