lunes, 29 de abril de 2013

Algo que comencé.

No podía dejarme llevar por los sentimientos. Que a pesar de no ser míos, parecían mezclarse con mi cuerpo como el chocolate en polvo con la leche líquida. No podía soportarlo, era un efecto secundario que amenazaba con acabar conmigo. El me miro, y casi como sí estuviese en mis pensamientos mostró aquella expresión de dolor. Como sí intentase decirme que el también lo sentía. No lo podía creer, nada de todo esto podía ser posible. Mire hacia otro lado, hacia la ventana del apartamento, el centro de la ciudad se veía a lo lejos, mas allá del mar, y se veía preciosa. No quería pensar en todo lo que sentía y que posiblemente sentía solo, David jamás me vería como yo a El.

Escuche el ruido del sofá cuando David se levantó, llego hasta donde yo estaba sentado, me tomo del rostro y me beso. Todo aquello me tomo de sorpresa. Mis pensamientos se dividieron, la mitad de ellos comenzaron a fluir, comenzaban a preguntarse que estaba pasando, si el de verdad me correspondía y la otra mitad solo pedía a la mitad interesada que se callara y disfrutara todo aquello. Y eso hice, tome a David y deje que me besara, le respondí el beso con fuerza, haciendo presión en sus labios. Se sentía tan bien, tan lleno de fuerza. Mi cuerpo comenzaba a enviar sentimientos y sensaciones de aquí para allá, a lo cual no le preste Atencion. Me dedique a juntar sus labios con los míos.

Cuando el beso comenzaba a doler, David se apartó, miro hacia a la ventana y se dejó caer en el puesto vacío a mi lado, en el sofá. No me miraba, por lo que pude observar, tenía los ojos cerrados, los apretaba con mucha fuerza, parecía discutir consigo mismo, lo cual por alguna razón me hizo sentir bien, al menos no era el único que se discutía algo en aquella habitación. Yo, en cambio, no podía moverme, no podía verle la cara, no lo quería. Sabía todo lo que el estaba pensando, porque parecía ser lo mismo que yo pensaba y no quería, no quería tener toda esa carga para mi. Pero para mi sorpresa, David abrió los ojos, se giró, me miro y dijo algo que no tuve tiempo de procesar.

-Te deseo-

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