martes, 21 de mayo de 2013

Caminando por estas calles desconocidas, me encuentro con sueños, valentía y fuerza. Las veo todos los días y se encuentran en distintas partes de esta ciudad tan grande, pero que sin ellos dando vueltas por ahí, esta ciudad no fuese nada. La ciudad queda pequeña ante la grandeza de su gente, ante las ganas de comerse el mundo y de luchar por lo que quieren. Me consigo con muchos caminos, y en todos, por más sofisticados que sean, esta el alma del venezolano pintada. El sentimiento tricolor, que una vez que creí que se encontraba apagado, aquí esta, unido, con fuerza y brillando. Me hace preguntarme, ¿Que nos identificaba como Venezolanos? Que una vez nos hizo creer que pertenecemos a un lugar. Y mi respuesta vino en mi auxilio, miles de venezolanos que se levantan día a día y sienten que nacieron para eso. Que nacieron para levantar una familia, que nacieron para hacer de este un mejor país, que nacieron para llevar su nombre a lo alto. Si oyes con cuidado, puedes oir como cada corazón toca una melodía que se une con otra y crean una bella canción. 

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